Hubo
una vez dos hojas que colgaban de un mismo árbol pero de distinta rama. Cada estación
del año, ellas se quedaban colgadas de esas pequeñas ramas que, éstas a la vez
estaban tan juntas, que casi se tocaban. Cada año compartían más experiencias,
más situaciones… no todas fueron buenas… el otoño y el invierno fueron, en
ocasiones, ¡un tanto terribles! Casi hacen que realmente enseñaran su
fragilidad al caerse de la rama. Pero después de esa época llegaba la cálida y
bienvenida primavera, ¡por no hablar del verano! Hasta que finalmente llegó uno
de los más crudos inviernos que podían imaginar…y finalmente cayeron de su
árbol.

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