Yo os propongo: endulzaros, siempre. Cuántas veces nos hemos amargado por momentos que no valían la pena amargarse, o nos hemos amargado antes de tiempo? Y ahora contad las veces que habéis intentado endulzaros. Qué? Gana la amargura verdad? Puede que la gente de nuestro alrededor nos aporte pequeños gramos de azúcar, pero... si nosotros no somos los primeros en añadírnosla, nadie lo hará por nosotros, creerme; sé lo que digo. Así que mi última aportación en esta entrada es esta: vivid cada momento como si fueran montones y montones de azúcar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario