miércoles, 19 de junio de 2013


Nerviosa. Demasiado nerviosa me encontraba. ¡Me iba a dar un ataque de nervios! Buf buf. Respira Adara. Respira hondo. Subía las escaleras paso a paso, escalón a escalón. Finalmente llegué. Antes de que pudiera picar a la puerta, sigilosamente vi cómo el pomo de la puerta iba girándose. Se abrió. Entré con una mezcla de nerviosismo, timidez, curiosidad y alegría. (Vaya mezcla de sensaciones, pensaréis). Hasta que allí le vi. Plantado en el recibidor, mirándome fijamente. 


-Hola forastero- Dije con cierta picardía.

Y su respuesta reflejada en el rostro me adelantó que aquel día, sería un gran día.


No hay comentarios:

Publicar un comentario